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La Coctelera

LAS BODAS DE FÍGARO –COSA SENTO-

Compositor: Wolfgang Amadeus Mozart
Título original: Le Nozze di Figaro
Estreno: Burgtheater de Viena
Fecha: 1786 - 1 de mayo
Ambientación: España, cerca de Sevilla, en el Castillo del Conde de Almaviva

ARGUMENTO

En cuatro actos, “Las bodas de Fígaro” se desarrolla en el palacio que el Conde de Almaviva posee en la localidad de Aguas Frescas, cerca de Sevilla, en España.

Acto primero

Una habitación en el palacio del conde. Fígaro y Susana están planeando su próxima boda y tomando medidas del cuarto que juntos ocuparán en el palacio.

Como ella se lamenta de que el Conde la molesta con sus galanteos y requerimientos amorosos, Fígaro la tranquiliza asegurándole que eso no se repetirá, pues el Conde ha prometido no engañar más a su esposa.

Los interrumpe la vieja ama de llaves Marcelina, afirmando que alguna vez Fígaro le dio la palabra de matrimonio y exige ahora que éste cumpla su compromiso. Como testigo del hecho trae al doctor Bartolo, quien certifica el embuste para vengarse de un antiguo agravio que Fígaro le infirió.

Mientras Susana y Marcelina discuten acaloradamente, aparece el paje Querubino, que ronda el palacio por estar enamorado de la doncella Barbarina, e interviniendo en la disputa trata de defender a Susana.

La súbita llegada del Conde interrumpe la contienda, obligando a paje a esconderse detrás de un sillón.

Pero al entrar más gente en la sala el Conde también debe esconderse, haciéndolo precisamente en el mismo sillón en que se encuentra Querubino.

El Conde se refugia debajo del mueble, cubierto por un vestido que Susana extiende para disimularlo.

Al fin, ambos son descubiertos y el Conde arroja airadamente al tímido paje de su casa, obligándolo a reclutarse en el ejército.

Acto segundo

Alcoba de Rosina, Condesa de Almaviva. Esta deplora las continuas infidelidades de su esposo. Decidiendo atraparlo in fraganti, trama una farsa que ha de servirle de escarmiento y lección, ayudada por su sirvienta Susana.

Ambas introducen en la habitación al paje Querubino y comienzan el juego disfrazándolo de mujer, acción a la que el dócil muchacho no pone reparos, pues lo único que le interesa es estar cerca de su amada Barbarina, que habita el palacio con su padre, el jardinero Antonio.

La inoportuna llamada del Conde, que pide permiso para penetrar en la alcoba de su esposa, obliga al paje a saltar por la ventana a medio vestirse con los atuendos femeninos.

Seguidamente aparece el jardinero Antonio trayendo una carta que ha encontrado extraviada entre las plantas del jardín. Se trata de una carta amorosa, y mientras Fígaro no duda que es del Conde dirigida a Susana, el desconfiado Almaviva deja adivinar que bien puede ser de un enamorado de la Condesa Rosina, que no se atreve a decir su nombre.

Fígaro defiende a su patrona con firmeza y se defiende a la vez él mismo de una posible sospecha, cuando entra Marcelina e insiste sobre la promesa de matrimonio que se le hizo y espera hacer cumplir.

Entonces el Conde decide actuar para sacar ventaja y aplaza la boda de Susana con su prometido Fígaro hasta que se aclare la confusa situación.

Acto tercero

Salón del Palacio del Conde de Almaviva. El Conde intenta poseer a Susana con la amenaza de que, si no accede a sus pretensiones amorosas, obligará a Fígaro a casarse con la vieja Marcelina.

Al fin, la astuta sirvienta, fingiendo condescender, le cita para aquella noche en el jardín.

Pero por un enredo que arma el ladino Fígaro, en el que interviene el maestro de música Don Basilio, llega a comprobarse que Marcelina es la propia madre de Fígaro, por lo que no puede aceptar a éste como marido, quedando así la vieja y su cómplice, el Doctor Bartola, en un tremendo ridículo.

En tanto la Condesa Rosina y Susana han decidido poner en práctica la farsa que habían ideado para castigar la ligereza de los infieles. Cada una de ellas viste con la ropa de la otra, quedando así convertidas la señora en criada y la criada en señora. Ya cada una como la otra, se encaminan hacia el jardín, donde habrán de encontrarse con sus pretendientes.

Acto cuarto

Jardín del Palacio del Conde de Almaviva. Es una hermosa noche de primavera, en que la luna alumbra lo justo para distinguir personas pero sin permitir revelar su identidad.

Mientras Susana aguarda al Conde la Condesa Rosina se esconde en otra parte del jardín.

Aparece el paje Cherubino y, creyendo que la condesa es Barbarina, las besa apasionadamente.

Los sorprende el Conde y confundiendo a su esposa con Susana, porque antes de pertenecerle está en brazos de otro hombre. Aparecen luego Fígaro y la verdadera Barbarina, quienes, cada uno por su parte, estaban también citados a la misma hora en el jardín.

Se produce así en tremendo enredo de identidades que amenaza con acabar muy mal. Pero la Condesa y Susana deciden poner fin al juego y acreditar sus respectivas personalidades

El Conde de Almaviva acepta la lección que tan acertadamente se le ha dado y promete a su esposa renunciar para siempre a sus andanzas y devaneos amorosos.

Seguidamente, para demostrar que no guardará ningún rencor ni ha experimentado el menor enojo, invita a una gran fiesta a Fígaro con Susana y a Querubino con Barbarina, en la que se celebrarán bodas por partida doble.

Fuente:
http://www.radiobeethoven.cl/Programacion/programas/Operas/bodas.act

LA BOHÉME “CHE GELIDA MANINA”

ARGUMENTO

La acción de “La boheme” de Giacomo Puccini se desarrolla en París, en 1830.
Acto primero

Es nochebuena en una pobre buhardilla del Barrio Latino de París. Allí viven el poeta Rodolfo, el pintor Marcello, el filósofo Colline y el músico Schaunard.

Rodolfo y Marcello intentan en vano combatir el frío escribiendo y pintando. Llega Colline con unos libros que no ha conseguido empeñar. Le sigue Schaunard, cargado de leña y algo de comer que ha podido comprar gracias a unas lecciones de música que ha cobrado.

Los amigos brindan y deciden ir a celebrar la Nochebuena al Café Momus. Pero se presenta de improviso Benoît, el dueño de la buhardilla, para exigir el alquiler atrasado.

Le invitan a beber con ellos y, cuando consiguen conquistarlo, le invitan a contar sus aventuras amorosas. El hombre se anima, da rienda suelta a su lengua y, al revelar sus aventuras extramatrimoniales, los bohemios se fingen indignados y lo expulsan.

Sin pagarle un peso, Marcello, Colline y Schaunard bajan al café, y Rodolfo promete seguirles cuanto antes, pues debe terminar un artículo que está escribiendo para una revista.

Tocan a la puerta; es la vecina Mimì, una modista que viene a pedir prestada una vela para alumbrarse.

Rodolfo la invita a pasar, pero un acceso de tos la coloca en problemas. Mimí se desvanece y Rodolfo le da un sorbo de vino. Una vez repuesta quiere marcharse, pero se da cuenta de que ha perdido la llave de su casa. Una corriente de aire apaga la luz y juntos buscan la llave a tientas en la oscuridad.

Rodolfo la encuentra, pero no dice nada y finge seguir buscando, llegando a rozar la mano de la joven. Está fría; el joven la calienta entre las suyas y le habla de su vida.

Mimì le responde contándole la suya y descubren su mutuo amor. Desde la calle los amigos apuran a Rodolfo para que se les una. Este les confirma que irá, pero acompañado.

El acto concluye con un dúo de amor y la partida de ambos hacia el café.

Acto segundo

Terraza del Café Momus, frente a una plaza muy animada. Allí se han reunido los amigos bohemios. Se sientan a cenar y poco después aparece Musetta, antigua amante de Marcello, acompañada de Alcindoro, un viejo adinerado.

Musetta, ostentosamente vestida, pide que los acomoden cerca del grupo de amigos. Se pone a cantar un vals que Alcindoro encuentra indecoroso y de pronto da un grito asegurando que un zapato le hace mucho daño en el pie. Esto no es sino una excusa para enviar a Alcindoro a comprarle un nuevo par y así alejarlo por un buen rato.

Musetta aprovecha entonces para provocarle celos a Marcello, dándole a entender que aún le ama. La reconciliación entre ambos no tarda en producirse.

Un grupo de soldados atraviesa la plaza al son de una marcha.

Los mozos del café traen las cuentas del consumo de las dos mesas y Musetta les da instrucciones para que se las pasen a Alcindoro cuando vuelva, para que él las pague.

Los amigos bohemios abandonan el café.

Acto tercero

Una lugar llamado “La Barrière de l’Enfer”, en las afueras de París. Es pleno invierno. Amanece y está nevando. En una taberna Marcello pinta carteles y Musetta da lecciones de música.

Aparece Mimì, pálida y alterada, tosiendo, y pregunta a una mujer por el paradero de Marcello. Al borde de las lágrimas le confiesa que Rodolfo la atormenta con sus desorbitados celos, poniendo su relación al borde de la ruptura.

El poeta, que estaba dormitando en ese lugar, se despierta, sale de la taberna y, mientras Mimì se esconde, le cuenta a Marcello que Mimì es una coqueta y que además está muy enferma. Aunque reconoce que sigue amándola, debe romper su relación con ella porque no puede costear las medicinas que requiere.

Al conocer su verdadero estado de salud, Mimì no puede evitar los sollozos y la tos, lo cual delata su presencia. Rodolfo trata de tranquilizarla asegurándole que exageraba, pero Mimì quiere separarse ya de él. Este la convence para que sigan juntos hasta la llegada del buen tiempo.

Marcello oye las frívolas risas de Musetta y le reprocha que vuelva a coquetear. Ambos se despiden cruzándose agrios insultos.

Acto cuarto

Es primavera y la acción toma lugar en la misma buhardilla del acto primero. Rodolfo y Marcello, que intentan en vano concentrarse en sus trabajos, lamentan haberse separado de sus respectivas amantes.

Llegan los otros dos amigos y juntos intentan olvidar sus penas bailando disfrazados. En pleno jolgorio, se presenta Musetta muy agitada, anunciando que detrás de ella viene Mimì muy débil; casi no tiene fuerzas para subir la escalera.

Llega Mimí. Rodolfo la ayuda y la acuesta para que descanse. Musetta cuenta cómo ha encontrado en la calle a Mimì en tan deplorable estado, y pide a Marcello que vaya a empeñar sus aros para llamar a un médico, comprarle medicinas y un manguito que caliente sus frías manos.

Colline por su parte, antes de vender su abrigo, se despide de él con solemnidad y emoción.

Los amantes, ahora reconciliados, quedan solos y recuerdan sus momentos de felicidad.

Regresan los amigos y Mimì parece adormecerse.

Musetta reza para que Mimì se restablezca, pero pronto se dan cuenta todos, excepto Rodolfo, de que acaba de expirar.

Al advertir que los amigos le miran de modo extraño, Rodolfo llora y grita con desesperación el nombre de su amada, mientras se abraza a su cuerpo sin vida.

Fuente:
http://www.radiobeethoven.cl/Programacion/programas/Operas/boheme.act

La Flauta Mágica – “Air de la reine de la Nuit”

Compositor: Wolfgang Amadeus Mozart
Libreto: Emanuel Schikaneder
Título original: Die Zauberflöte
Estreno: Theater auf der Wieden de Viena
Fecha: 1791 - 30 de septiembre
Ambientación: Lugares y personajes mitológicos

ARGUMENTO

La acción de “La flauta mágica” se desarrolla en Egipto en épocas legendarias no determinadas.

Acto Primero

En un paraje montañoso, el príncipe Tamino huye de un dragón, cayendo desmayado de susto. Las Tres Damas de la Reina de la Noche matan al monstruo y admiran la apostura del muchacho.

Al despertar, Tamino cuenta con la compañía de Papageno, un simpático pajarero que se jacta de haber sido él quien dio muerte al dragón. Reaparecen las Tres Damas, que castigan a Papageno por mentiroso, poniéndole un candado en la boca, a la vez que muestran a Tamino un retrato de Pamina, hija de la Reina de la Noche, secuestrada por Sarastro.

Al momento, Tamino siente una enorme atracción por Pamina. Aparece la Reina de la Noche y cuenta al príncipe que le han raptado a su hija, quien será de Tamino si éste la salva. Las Tres Damas dan a Tamino una flauta mágica de oro y a Papageno unas campanillas, que les servirán para sortear todo tipo de peligros hasta encontrar a Pamina. En el viaje serán guiados por Tres Niños Duendes.

En un salón del palacio de Sarastro, el sirviente moro Monostatos, encargado de la custodia de Pamina, la galantea y la recrimina por querer huir. Llega hasta ahí Papageno, y Monostatos asustado se aleja. El pajarero informa a Pamina que el príncipe Tamino, quien la ama sin haberla aún conocido, se acerca a sacarla de su encierro.

En un bosque, los Tres Duendes conducen a Tamino hasta la entrada de tres templos: de “La Sabiduría”, de “La Razón” y de “La Naturaleza”. Del último sale un Orador que le explica quien es realmente Sarastro. El príncipe está confuso, aunque unas voces le advierten que pronto sabrá la verdad. Tamino toca la flauta mágica logrando así el reencuentro con Papageno y Pamina, perseguidos por Monostatos. Pero el sonido de las campanillas los salva de la difícil situación.

Sones de trompetas anuncian a Sarastro y su séquito, entonando cantos de alabanza. Pamina advierte a Sarastro que intentaba huir por culpa del moro que la perseguía lujurioso. Sarastro perdona a la muchacha y le cuenta que a su madre sólo la mueve la maldad. Sólo el amor de un hombre enseñará a Pamina cuál es el mundo al que debe pertenecer.

Llega Monostatos trayendo a Tamino y los jóvenes se reconocen. Sarastro castiga al moro y ordena que lleven a Tamino y Pamina al Templo de las Pruebas, mientras todos cantan a la virtud y la justicia.

Acto Segundo

Junto a un bosque llegan los sacerdotes junto a Sarastro. Este dice que Pamina está destinada a casarse con Tamino, quien tendrá que superar diversas pruebas antes de ser admitido en el templo.

Dos sacerdotes exigen silencio a Tamino y Papageno. Las Tres Damas intentan engatuzarlos, pero ambos permanecen callados, superando así la primera prueba.
En el jardín del palacio de Sarastro, aparece la Reina de la Noche, quien llena de furia da un puñal a su hija para que mate a Sarastro.

Llega éste y comunica a Pamina que sólo Tamino puede liberarla, puesto que no es la venganza sino el amor la única salvación del hombre.

En un gran salón, Tamino y Papageno se disponen a pasar otra prueba de silencio, pero el pajarero habla con un vieja que alega ser su amante. Llega Pamina quien, ignorante de la prueba, sufre, pues su amado Tamino no le habla.

Sarastro recomienda a los jóvenes que se despidan, pues Tamino debe afrontar más pruebas. Llega Papageno quejándose de falta de compañía femenina. De nuevo aparece la anciana, El pajarero decide aceptarla y ésta se transforma en una atractiva Papagena.

Un sacerdote impide a Papageno seguir a la mujer, ya que todavía no es digno de ella.

En un jardín, los Tres Duendes alaban la luz y condenan la oscuridad. Hasta ellos llega Pamina, que creyéndose abandonada por Tamino piensa suicidarse.

Pero los duendes la disuaden en tan fatal decisión, prometiéndole llevarla hasta el príncipe.

Frente a unas montañas Tamino se prepara a pasar las pruebas del agua y del fuego. Pamina llama desde lejos a su amado y al verle se une a él para acompañarle en las pruebas. Ambos cantan el mutuo amor, superan las pruebas y regresan victoriosos.

En otro lugar, Papageno, desolado por no encontrar a su amada intenta suicidarse. Pero la oportuna aparición de los Tres Duendes cambia las cosas. Estos le aconsejan que toque las campanillas mágicas y así aparecerá la mujer. Papageno las toca y regresa Papagena. Ambos rebosan de alegría.

Monostatos conduce a la Reina de la Noche y a sus Tres Damas hasta el palacio de Sarastro con el propósito de la venganza definitiva. Pero de pronto la luz todo lo invade. Las fuerzas del mal desaparecen, mientras Tamino y Pamina son recibidos en el templo por Sarastro.

Allí son recibidos con cantos de alabanza a la belleza y a la sabiduría que
otorga el conocimiento de la verdad.

Fuente:

http://www.radiobeethoven.cl/Programacion/programas/Operas/flautamagica.act

Los Cuentos de Hoffmann – Bacarola-

Compositor: Jacques Offenbach
Libreto: Jules Barbier, basado en una obra del propio Barbier y Michel Carrè sobre cuentos del poeta alemán E.T.A. Hoffmann
Título original: Les Contes d'Hoffmann
Estreno: Opera Cómica de París
Fecha: 1881 - 10 de febrero
Acción: Munich a finales del siglo XIX

ARGUMENTO

Prólogo

Nürenberg. Cervecería de Luther, junto al teatro de la ópera, en donde la famosa cantante Stella interviene en la representación de ”Don Giovanni” de Mozart.

Los clientes piden cerveza y vino. Entra Lindorf, un hombre casado, que corteja a Stella y soborna al criado Andreas, para que le entregue una carta que Stella ha enviado a Hoffmann, en la que está incluida la llave de su habitación. Lindorf tiene el propósito de sustituir a Hoffmann.

Llega grupo de estudiantes cantando vigorosamente, dirigidos por Hermann y Nathaniel. Éstos proponen un brindis a Stella, y después preguntan a Luther por Hoffmann. En este preciso momento llega Hoffmann con su amigo Nicklaus, parodiando a Leporello en “Don Giovanni” señala cómo le cansan las aventuras permanentes de Hoffmann.

Hoffmann, al principio tiene un aire reflexivo, pero luego, respondiendo a las peticiones de los demás, entona una cómica canción sobre el enano Kleinzach, pero su inspiración romántica le lleva luego por otro camino, y canta su afán hacia el amor. Hoffmann recibe burlas de Lindorf y reconoce en él las fuerzas mismas del mal, que siempre le han acosado.

La conversación se centra ahora en las amigas de los estudiantes y Hoffmann habla de sus tres amores. Desatendiendo el aviso de Luther de que el telón va a levantarse para seguir con “Don Giovanni”, los estudiantes se disponen a escuchar el relato de los tres amores de Hoffmann. El primero se llamaba Olympia...

Acto primero (“Olimpia”)

Casa del físico e inventor Spalanzani, en París, donde éste da los últimos toques a su maravillosa nueva creación: Olympia, una muñeca mecánica que parece una muchacha de verdad.

Hoffmann, que se ha enamorado locamente de Olympia, llega a la casa de Spalanzani para verla, con el pretexto de tomar lecciones científicas.

El inventor da una fiesta en su casa y se va a preparar la llegada de los invitados, mientras Hoffmann descubre a la muchacha oculta en una habitación y expresa su admiración por ella.

Llega su amigo Niklaus y le ruega que no haga más el ridículo con la muñeca, pero Hoffman no el hace caso.

Irrumpe luego el espantado doctor Coppelius, que recuerda al diablo. El es quien ha proporcionado los ojos que dan a Olympia su apariencia definitivamente humana, pero ahora viene a cobrar, incomodando a Spalanzani, que finalmente le paga.

Coppelius le vende a Hoffmann unos anteojos que le hacen ver aún más atractiva a Olympia.
Llegan los invitados y el dueño de casa presenta a la muñeca, que cantará una canción llena de efectos vocales.

Mientras los invitados cenan, Hoffmann, pese a los avisos de su amigo Niklaus, declara su amor a Olympia, que responde sólo con monosílabos.
Luego comienza el baile y Hoffmann danza con Olympia hasta que ésta se desarma sus brazos.

Coppelius advierte a Spalanzani que lo ocurrido está bien por haberle pagado con un cheque sin fondos, a la vez que Hoffmann se horroriza por haberse enamorado de una muñeca. Todos los presentes se burlan de Hoffmann, pero Niklaus lo consuela y se lo lleva fuera del lugar.

Acto segundo (“Antonia”)

Munich. Casa de Crespel, de cuya hija Antonia se ha enamorado ahora el poeta Hoffmann. Antonia es una mujer sensible y muy hermosa, y Hoffmann cree haber hallado en ella su ideal.

Antonia canta sentada al piano. El padre entra acongojado, pues su hija está enferma y no debe cantar, pero ella ha heredado la bella voz de su madre, muerta de tisis, y Antonia está siguiendo sus mismos pasos. Antonia promete no volver a cantar, lamentando esa necesidad.

Crespel deja la casa advirtiendo a su criado Frantz que no deje entrara nadie. Pero esto no es obstáculo para que a la casa llegue Hoffmann y se encuentre con Antonia, quien al oírlo se alegra y canta con él un apasionado dueto.

Hoffmann debe ocultarse porque regresa el padre acompañado del doctor Miracle, personaje siniestro del que Crespel sospecha que fue el causante de la muerte de su esposa y madre de Antonia.

El doctor Miracle hace que la muchacha cante, tratando con ello de captar su alma. Crespel se indigna y echa de su casa al maligno doctor.

Hoffmann reaparece y pide su hija que no cante, pues su salud peligra. Pero apenas se ha ido, el doctor Miracle regresa y hace que Antonia oiga la voz de su madre, que la incita a cantar.

El siniestro personaje toca enloquecido su violín y Antonia canta sin cesar. Luego éste desaparece y Antonia cae muerta a los pies de Crespel y Hoffmann, en el momento en que estos entraban a la habitación.

Acto tercero (“Julieta”)

Una galería sobre el Gran Canal de Venecia.
Hoffmann no ha aprendido de sus errores y ahora se ha enamorado de Julieta, una bella cortesana veneciana. Esta canta junto con Niklaus la famosa “Barcarola”, lánguida y sensual.

Hoffmann canta su amor por Julieta, pero descubre que tiene un rival en Schlemil, que le impide su acceso a la mujer amada. Niklaus advierte a su amigo que no se deje llevar nuevamente por amores imposibles.

Aparece ahora otro ser maligno, Dapertuto, el verdadero amor de Julieta, quien se vale de ella para robar las almas de sus enemigos. Ofreciendo a la mujer un gran diamante que lleva consigo, Dapertuto consigue que Julieta robe la imagen de Hoffmann.

Dapertuto y Pitichinaccio, otro admirador de Julieta, se burlan ahora de Hoffmann, a la vez que Schlemil quiere atacar a Hoffmann ,pero este logra aniquilarlo y quitarle la llave de la habitación de la cortesana.

Pero, ya es tarde, pues Hoffmann ve pasar una góndola donde Julieta huye con Pitichinaccio.
Una vez más el poeta sufre las penas de amores imposibles y Niklaus sigue siendo su único consuelo

Epílogo

De nuevo la taberna de Luther en Nürenberg. Hoffmann ha terminado la narración de sus tristes amores. Niklaus comenta que en estas historias realmente había tres almas de mujer en una sola, y que ésta no es otra sino Stella. Pero el poeta ya ha renunciado al amor y sólo piensa en la Musa de su poesía, que ahora se le aparece.

La función de “Don Giovanni” que se representaba en el teatro cercano ha terminado y la cantante Stella regresa.Cuando se acerca a Hoffmann éste está borracho y dormido. Stella se va con Lindorf y Hoffmann se queda sólo, únicamente protegido por su Musa.

Fuente:
http://www.radiobeethoven.cl/Programacion/programas/Operas/hoffmann.act

AIDA- Marcha triunfal-

Compositor: Giuseppe Verdi
Título original: Aida
Estreno: Teatro de la Opera de El Cairo
Fecha: 1871 - 24 de diciembre
Ambientación: Menfis y Tebas en tiempo del poder de los faraones del Imperio Nuevo de la dinastía XIX o XX

ARGUMENTO

“Aida” se desarrolla en cuatro actos.
El lugar de la acción es Egipto, en época de los faraones.

Acto primero

Cuadro Primero

Palacio Real en Menfis. Aída, hija del rey de Etiopía, está cautiva como esclava junto con otros prisioneros que los egipcios capturaron en pasadas campañas. Aida está al servicio de Amneris, princesa hija del Faraón.

Aída es amada secretamente por el capitán de la guardia, Radamés, al que ella corresponde. El Gran Sacerdote Ramfis informa a Radamés que, según oráculo de la diosa Isis, ha sido predestinado para conducir las tropas egipcias a la victoria. Radamés se alegra, pues sueña en conseguir éxitos y victorias para ofrecer a su amada.

Se hace presente la princesa Amneris. Ella ama apasionadamente a Radamés, y al enterarse de que va a partir para el campo de batalla, guarda la esperanza de que a su regreso se convertirá en su esposa.

Llega Aída y al sorprender las miradas de cariño que Amneris se cruza con Radamés, comprende que en ella tiene una rival.

El Faraón nombra a Radamés general en jefe de sus ejércitos y la princesa le entrega el estandarte que ha de servirle de guía y distintivo en la inminente campaña.

Aída se despide de su amado con el corazón destrozado, pues sabe que su padre, Amonasro, es el caudillo de las tropas enemigas. Aida tiembla al pensar que ambos han de enfrentarse, pero a pesar de sus temores ruega por el éxito de Radamés.

Cuadro Segundo

Templo del dios Ftá. Sacerdotes y sacerdotisas ofician ante el altar y cantan un himno de adoración, a la vez que se desarrolla una danza sagrada. Radamés recibe bendiciones del sacerdote Ramfis antes de partir para la guerra.

Acto segundo

Cuadro Primero

Habitación de Amneris en el palacio real. Las doncellas visten y adornan a la princesa para recibir a Radamés, que ya regresa victorioso con un gran número de cautivos.

Al entrar Aída en la sala, la princesa despide a sus sirvientas y, simulando interesarse por los amores de la esclava, le hace confesar sus secretas relaciones con el guerrero. Al decirle Amneris que Radamés murió en la guerra, Aída se siente destrozada.

La celosa Amneris pronto mitiga su pena confesándole que esa afirmación no era más que un engaño para saber la verdad. Ella también ama al caudillo, y amenaza con una tremenda venganza a quien intente entorpecer sus amores.

Cuadro Segundo

Plaza de Tebas, frente al palacio real. Todo el pueblo, con el faraón y la corte al frente, se ha reunido para recibir al ejército victorioso. Las tropas egipcias desfilan portando estandartes, trofeos de guerra y muchos prisioneros.

Al llegar Radamés, el Faraón lo saluda. Aída se precipita a los brazos de un cautivo al descubrir en él a su padre Amonasro. Éste, soberano de los etíopes, que se esconde bajo el disfraz de un simple oficial, suplica a su hija que no revele su verdadera identidad.

Radamés y todo el pueblo piden clemencia para los vencidos, a lo que el Faraón accede: podrán vivir, aunque como esclavos. En medio de la aclamación general y de los vítores por su generosidad, el Faraón concede la mano de su hija a Radamés y le proclama heredero de su corona y de su dinastía faraónica.

Acto tercero

Un paraje en las riberas del Nilo. Amneris y su escolta llegan al templo de Isis para rogar por su suerte en su boda.

La triste Aída se separa del cortejo y permanece en un claro. El paisaje le recuerda su lejano país que tal vez jamás volverá a ver. En su aflicción hace el propósito de perecer ahogada en las aguas del Nilo si su amado Radamés se casa con la princesa.

Llega Amonasro y le dice que toda su gente está preparando un levantamiento. Si pudieran conocer la táctica del ejército egipcio, podrían vencerlo y recuperar su trono y su antigua posición. Al saber que Radamés está allí con su hija, Amonasro la induce a obtener de él esos datos estratégicos.

Aída se resiste al principio a obedecer la orden de su padre, pero ante el temor de que el guerrero se case con Amneris, logra que le confíe los planes a seguir en la próxima campaña. Ante la estupefacción de Radamés, que se cree vendido, aparece Amonasro, quien, asegurándole que esta vez la victoria será de su pueblo, le garantiza que nada malo le habrá de ocurrir.

El caudillo egipcio se horroriza de la traición que ha cometido, sin embargo, convencido por la apasionada Aída y su padre de que huya con ellos al otro lado del río, se dispone a seguirlos, pero Amneris, que estaba al acecho y ha podido oír todo cuanto se ha hablado, le detiene acusándole de traidor.

Amonasro trata de matarla con su puñal, pero Radamés la defiende.

Llega la escolta de la princesa. Amonasro y Aida huyen en las sombras, en tanto que el caudillo egipcio ofrece su espada al gran sacerdote Ramfis y se entrega como prisionero.

Acto cuarto

Cuadro Primero

Una corredor del palacio, junto a la Sala del Tribunal. Amneris ordena a los soldados de la guardia que conduzcan ante su presencia a Radamés. Amneris dice a éste que si se disculpa de su traición ante ella, podrá implorar el perdón al Faraón, para que así puedan casarse. El guerrero no quiere humillarse ante nadie y prefiere morir antes que vivir sin el amor de Aída.

Aparecen los sacerdotes que condenan a Radamés a ser enterrado vivo. La princesa aún aboga por él insinuando que si descubre el escondite de Aída - la cual pudo escapar de las garras de sus perseguidores que solo consiguieron dar muerte a Amonasro - tal vez su pena sea conmutada.

Radamés se obstina en su actitud alegando que está dispuesto a aceptar con resignación todos las penas que el destino pueda reservarle. La desesperada Amneris, viendo que son vanas todas sus tentativas para salvar al hombre que ama, acaba injuriando a los sacerdotes por la sentencia que ella cree injusta. Les dice que el castigo de los cielos caerá sobre ellos por condenar a un inocente.

Cuadro Segundo

Tumba en los sótanos del palacio de Vulcano. Radamés es conducido hacia el interior de lugar que ha de servirle de sepultura. La princesa Amneris llora sin consuelo al ver que pierde al hombre que le inspiró tan grande pasión.

En tanto, la ceremonia del encierro se lleva a cabo, sacerdotisas y sacerdotes entonan cánticos fúnebres. Radamés, ya solo en su tumba, percibe un leve suspiro. Con asombro encuentra junto a él a Aída, que no ha querido abandonarle en este instante supremo y, habiendo logrado introducirse en el lugar, se dispone a morir en su compañía.

Fuente:
http://www.radiobeethoven.cl/Programacion/programas/Operas/aida.act

TOSCA- E LUCEVAN LE STELLE

Compositor: Giacomo Puccini
Título original: Tosca
Estreno: Teatro Costanzi de Roma
Fecha: 1900 - 14 de enero
Acción: Roma, a principios del siglo XIX
ARGUMENTO

“Tosca” se desarrolla en Roma, en apenas 24 horas del mes de junio del año 1800. Los tres lugares de la acción de cada acto son hoy fácilmente identificables en la ciudad capital italiana.

Acto primero

Iglesia de Sant'Andrea della Valle. Cesare Angelotti, cónsul de la desaparecida República Romana, se ha fugado de la prisión del Castel Sant’Angelo con la ayuda de su hermana, la marquesa Attavanti. Al comenzar la ópera, éste busca refugio en la capilla familiar de la iglesia, esquivando la presencia del sacristán del templo, que llega a sus quehaceres rutinarios.

Luego llega el pintor Mario Cavaradossi a terminar un retrato de la Magdalena a la que ha dado el rostro de la marquesa Attavanti, descubierta pocos días antes, sin ser visto, mientras ella rezaba.

Cuando el sacristán se va, Angelotti se da a conocer a Cavaradossi, quien comparte sus ideas políticas. Este le promete ayuda, pero la inesperada llegada de la célebre cantante Floria Tosca obliga a Angelotti a regresar a su escondite.

Tosca y el pintor se aman y ésta ha venido a proponerle un encuentro nocturno en su casa, a la vez que le hace una escena de celos luego de reconocer en la Magdalena los rasgos de la marquesa Attavanti.

Cuando Tosca se va, Cavaradossi decide esconder a Angelotti en su casa y sale raudamente de la iglesia junto a él después de sentirse un disparo de cañón que anuncia el escape del proscrito político.

Comienzan a entrar clérigos y fieles con el fin de festejar con un Te Deum la noticia de una presunta victoria de los austriacos sobre Napoleón. La algarabía general que reina en la iglesia es interrumpida por la llegada del barón Scarpia, jefe de la policía, acompañado su agente Spoletta y otros ayudantes.

Scarpia viene detrás de los pasos de Angelotti, y a través de alguna información del sacristán y de haber encontrado un abanico de la marquesa Attavanti, llega a la conclusión de que va por buen camino.

Regresa Tosca muy agitada y luego irritada por no encontrar a Mario Cavaradossi. Esto es un óptimo escenario para Scarpia, quien se excita en la consecución de dos fines: seducir a Tosca, algo que desea desde hace mucho tiempo, y seguir la pista de Angelotti.

La cantante parte hacia la casa de Cavaradossi, pretendiendo sorprenderlo con la presunta amante. Scarpia da la orden de que la persigan, mientras se une hipócritamente a la procesión del Te Deum. El policía no se da cuenta hasta ya avanzado el oficio religioso de que su incontrolable pasión por Tosca le está haciendo olvidar a Dios.

Acto segundo

Dependencias del barón Scarpia en el Palacio Farnese. Scarpia está cenando y desde afuera llegan los ecos de la fiesta que se está desarrollando en honor a la reina y en la que Tosca interviene como solista en la interpretación de una cantata.

Spoletta, temeroso de la reacción de Scarpia, narra las vicisitudes ocurridas en la casa de Cavaradossi, donde no se encontró a Angelotti. Sin embargo, el pintor ha sido arrestado por sospechas y conducido ante Scarpia con el fin de revelar el escondite del político. Cavaradossi no traiciona a su amigo y exhorta a Tosca, a quien Scarpia ha llamado ante él, a mantener el silencio sobre una verdad que ella conoce. Pero la cantante, que en un inicio se había resistido al insidioso interrogatorio de Scarpia, no resiste la visión de Mario torturado y revela el escondite de Angelotti.

Spoletta recibe la orden de capturar al fugitivo, para regresar más tarde con la noticia de su suicidio.

Cavaradossi maldice a Tosca y acoge con exaltación la noticia de la derrota austriaca en la batalla de Marengo. Después de que Mario Cavaradossi es arrastrado hacia el exterior por los agentes de Scarpia, Tosca trata de pactar con Scarpia y ofrecerle una recompensa monetaria, pero éste le manifiesta que sólo desea poseerla carnalmente.

Al final, angustiada por el siniestro sonido de los tambores que acompaña a los condenados al patíbulo, Tosca cede.

Scarpia le hace creer que la ejecución de Cavaradossi será simulada, mientras que, en referencia a un hecho del pasado (la muerte del conde Palmieri), le ordena a Spoletta que el pintor sea fusilado de veras.

Después de redactar el salvoconducto que permitirá a la pareja de amantes una huida de los Estados Pontificios, Scarpia se acerca a Tosca para abrazarla, pero recibe de ella una mortal puñalada con un cuchillo que la mujer había tomado de la mesa en que el policía cenaba.

Con gran sangre fría Tosca pone candelabros a cada lado del cadáver de Scarpia y sobre su pecho sangrante coloca un crucifijo.

Antes de huir sigilosamente de ese siniestro lugar, Tosca reflexiona sobre el poder de ese hombre ya sin vida ante quien, dice irónicamente ella, temblaba toda Roma.

Acto tercero

Terraza superior de la prisión del Castel Sant'Angelo. Amanece sobre Roma. Se oye el canto de un pastor y luego las campanas de las iglesias de la ciudad.

Cavaradossi será fusilado en ese lugar y le queda una hora de vida. Es entregado al carcelero, y con el consentimiento de éste, se decide a escribir un último adiós a su amada, a quien rememora con poéticas y sentidas palabras, mientras da rienda suelta a sus sentimientos con respecto a la vida y la muerte.

Spoletta llega con Tosca y, según lo pactado, se le permite asistir a la ejecución simulada de Cavaradossi.

Agitadísima, Tosca cuenta a su amado lo ocurrido con Scarpia y además de mostrarle el salvoconducto, le recomienda seguir al pie de la letra el simulacro de fusilamiento, debiendo fingir su muerte con la máxima naturalidad.

Los dos amantes se abandonan a la alegría de saberse, muy pronto, libres y a salvo. Viene el momento de las descargas de fusil. Spoletta impide luego que se de el tiro de gracia al caído y todos se alejan.

Pero muy pronto al llamar al caído para la rápida huida, Tosca constata la terrible verdad: no ha habido simulacro de fusilamiento sino una ejecución de verdad. Scarpia no cumplió su palabra y Mario Cavaroadossi ha muerto.

Spoletta regresa muy pronto con un grupo de hombres para detener a Tosca. Pero ella no está dispuesta a caer en sus manos. Rápidamente se sube a la muralla del castillo y emplazando a Scarpia a encontrarse con ella ante el tribunal de Dios, se suicida lanzándose al vacío.

Fuente:
http://www.radiobeethoven.cl/Programacion/programas/Operas/tosca.act

NORMA- CASTA DIVA-

Compositor: Vincenzo Bellini
Título original: Norma
Estreno: Scala de Milán
Fecha: 1831 - 26 de diciembre
Acción: Las Galias, durante la época de la ocupación romana, alrededor del año 50 a.C.

Lugar y época: Las Galias, ocupadas por los romanos en el siglo I a.C.

Argumento: La obertura anticipa el estilo de la obra: armonías y ritmos son simples, casi primitivos; pero las melodías tienen vitalidad y belleza.

El primer acto (en la primera versión de la obra se trataba del "cuadro primero" del primer acto, dividido en dos partes) se desarrolla en el bosque sagrado de los galos.

El pueblo clama al dios Irminsul; le suplica que los libere de los romanos, que ocupan el país. Cuando se disuelve la multitud, se acercan Pollione y Flavio. El procónsul es desde hace años el amante de la sacerdotisa Norma, la cual, cegada por la pasión hacia el romano, ha roto su juramento de virginidad y le ha dado dos hijos.

Sin embargo, Pollione confiesa a su amigo que no ha ido allí para ver a Norma, sino a la joven sacerdotisa Adalgisa, de la que se ha enamorado. Los amigos se retiran cuando suena el gong y los galos vuelven a reunirse para rezar.

Todos llaman a Norma; en razón de su cargo ella es quien indicará a los galos el momento exacto del levantamiento contra Roma. Norma se sitúa solemnemente en medio de todos; en una de las arias más grandiosas que conoce la ópera de todos los tiempos, eleva su oración a la «casta diva», la virginal diosa de la luna.

Todavía no ha llegado el momento: así lo anuncia Norma a su pueblo. Pero su majestuoso orgullo se quiebra cuando queda sola, acompañada de unas cuantas sacerdotisas. ¿Cómo podrá resolver la contradicción que vive en ella?

El amor a Pollione y el odio contra los romanos son inconciliables. Lentamente entra en el templo. Sólo Adalgisa permanece en escena. También ella está embargada por una profunda desazón. Pollione se le acerca, le propone que lo siga a Roma, donde espera a ambos una hermosa vida. Adalgisa promete huir con él.

El acto segundo (o cuadro segundo del primer acto) transcurre en la casa de Norma, donde la sacerdotisa cuida con su fiel amiga Clotilde de los niños que tuvo con Pollione, sin que nadie supiera nada. Norma tiene un mal presentimiento y teme por la vida del romano. Entonces se acerca Adalgisa y confiesa a su compañera más madura las tormentas que agitan su corazón, el amor que la lleva a abandonar y traicionar el templo y la patria. Norma se estremece, recuerda su propio pasado. Que ningún lazo insoluble ate a Adalgisa a su patria; debe hacer con libertad lo que le exige el amor. Tal es el veredicto de Norma. El dúo de ambas voces femeninas es de conmovedora pasión.

Pollione entra en la casa. Cuando Norma pregunta a Adalgisa por el nombre de su amante, ésta se limita a señalarlo con la mano: «Es él». Por las exclamaciones de horror de Norma, por la confusión de Pollione, la joven sacerdotisa descubre la verdad. A lo lejos, el gong sagrado pide que se tome una decisión. Norma sale con un juramento de venganza.

Al comienzo del tercer acto (cuadro primero del segundo acto en la primera versión), Norma ha llegado a una difícil decisión: quiere matar a los niños y quitarse la vida para no obstaculizar la felicidad de Pollione y Adalgisa. Pero no se anima a entregar a la muerte a estos seres inocentes. Pide a Adalgisa que se haga cargo de los niños en el caso de que ella muera. Sin embargo, Adalgisa no acepta el sacrificio de Norma. En un dúo de ambas voces femeninas, dotado de un gran impulso dramático, Adalgisa promete renunciar a Pollione.
El último cuadro es introducido por coros de guerreros galos, que se preparan para la lucha contra el invasor.

Norma espera febrilmente la respuesta que Adalgisa ha de llevarle de parte de Pollione; ante su espanto descubre por boca de Adalgisa que el procónsul se niega a regresar con ella y quiere sacar por la fuerza a Adalgisa del templo. Enfurecida, Norma hace sonar tres veces el gong: es la señal de la guerra. Los galos toman prisionero a Pollione, que quiere penetrar ocultamente en el templo, y lo llevan ante Norma. La escena entre ambos es una nueva cumbre de la partitura.

Pollione no quiere ceder. Prefiere la muerte. Norma convoca a su pueblo y anuncia que una sacerdotisa ha sido infiel a su juramento. La conciencia le remuerde: ¿cómo puede acusar a una inocente cuando ella misma despreció las leyes del templo? Pollione tiembla por Adalgisa mientras el pueblo exige con exclamaciones salvajes el nombre de la traidora. Entonces Norma se quita lentamente la corona de sacerdotisa de la cabeza: "Soy yo". Sobre el lugar se cierne un silencio de horror.

Sin embargo, la traidora debe morir, aunque sea la hija de Oroveso y la suprema sacerdotisa. Norma pide a su padre que se haga cargo de los niños. Sube al montón de leña que ha de encenderse. Entonces comprende Pollione la verdadera grandeza de la mujer a la que quería traicionar. Se libera y busca la muerte a su lado, entre las llamas expiatorias.

RIGOLETTO- “La Donna e Mobile”

Compositor: Giuseppe Verdi
Título original: Rigoletto
Estreno: La Fenice de Venecia
Fecha: 1851 - 11 de marzo
Ambientación: Mantua (Italia), durante el siglo XVI

ARGUMENTO

"Rigoletto" se desarrolla en tres actos en el ducado italiano de Mantua, en tiempos del Renacimiento.

Acto primero

El duque de Mantua, un joven sensual y libertino, organiza una fiesta durante la cual galantea con las damas y les habla de sus muchos amores. Se va con la condesa Ceprano y aparece Rigoletto, su bufón, burlándose del celoso marido de ésta.

En plena fiesta irrumpe el conde Monterone protestando porque el duque ha seducido ha su hija. De nada sirve su protesta, pues es tomado prisionero, siendo además blanco de las bromas de Rigoletto, contra quien Monterone lanza una maldición.

El bufón comienza a preocuparse. Marullo, un cortesano, señala que Rigoletto tiene una amante, lo cual no es cierto, ya que la mujer con quien él vive no es una aventura, sino su propia hija, Gilda, a quien éste guarda celosamente en su casa.

Un bandido, Sparafucile, se ofrece a Rigoletto para liquidar cualquier enemigo que éste pueda tener. Le ayuda su hermana Magdalena, la cual atrae a los hombres a lugares apartados, donde el asesino puede proceder sin problemas.

Rigoletto, sin embargo, rechaza el ofrecimiento de Sparafucile.

Entretanto, el duque, que ha visto ocasionalmente a Gilda y se ha enamorado de ella, entra en su jardín fingiéndose ser un estudiante. Se esconde al oír que alguien llega, pero Gilda ya se ha enamorado del desconocido.

Marullo organiza una burla contra Rigoletto. Le pedirán ayuda, precisamente a él, para raptar a la que sus amigos cortesanos creen que es su amante.

Y así, es Rigoletto quien, con los ojos vendados, sujeta la escalera apoyada sobre el balcón de su propia casa ayudando a un grupo de hombres a concretar el rapto de Gilda, su amada hija.

Cuando se da cuenta de lo sucedido, no puede hacer otra cosa sino constatar que se está cumpliendo la maldición de Monterone.

Acto segundo

En su palacio, el Duque de Mantua se muestra desconsolado porque al volver a casa de Rigoletto no ha encontrado en ella a Gilda, por quien manifiesta ahora su gran pasión. Entran entonces los cortesanos y dicen que han raptado y traído a palacio a la supuesta "amante" de Rigoletto.

El Duque se da cuenta de que se trata de Gilda y se marcha a verla.

Entra Rigoletto consumido por la angustia. Luego un paje anuncia que el Duque está “ocupado”, disfrazando con sus palabras la acción seductora del libertino sobre Gilda.

Rigoletto siente la tremenda violencia de su dolor e insulta a los raptores maldiciendo a los cortesanos como pertenecientes a una vil raza.
Después su furia se suaviza en el ruego de que le devuelvan a Gilda, su hija. La muchacha llega y Rigoletto manda salir a los cortesanos.

Gilda cuenta al desconsolado padre lo que ha venido ocurriendo.

En ese momento, Monterone, conducido por soldados, cruza la escena.

Al ver a Rigoletto dice que su maldición ha sido en vano. El bufón ahora planea vengarse del Duque, no sólo por lo que ha ocurrido con Gilda, sino también por Monterone.

Gilda pide a su padre que perdone al Duque, pero Rigoletto se niega, prometiendo venganza.

Acto tercero

En un lugar apartado, en las afueras de Mantua, todo comienza a preparase para concretar la venganza de Rigoletto.

Este ha conseguido que el duque vaya hasta la guarida del bandido Sparafucille. Su hermana Magdalena engatusa al duque, quien canta la famosa aria “Donna e mobile”. Gilda, completamente enamorada del libertino, ha acudido hasta allí con su padre.

Rigoletto se presenta ante el bandido y le paga la mitad del precio pactado. Le pagará el resto cuando éste le entregue el cuerpo sin vida del duque, oculto en un saco.

Pero Magdalena también se enamora de quien tendrá que ser la víctima. Por ello convence a su hermano para que en su lugar de muerte al primero que entre por la puerta de la guarida.

Gilda, que todo lo ha estado espiando, se entera de este plan y decide sacrificarse y morir por el duque. Se viste de hombre y cruza el umbral.

Obviamente el bandido la apuñala. Rigoletto recibe el saco y cuando va a arrojarlo al río oye la voz del duque que nuevamente canta a lo lejos “La donna e mobile”.

El bufón, desesperado, comprende que el Duque está vivo. Abre el saco y descubre la horrorosa realidad.

La maldición del conde de Monterone se ha cumplido y Gilda muere en los brazos de su padre.
Fuente:
http://www.radiobeethoven.cl/Programacion/programas/Operas/rigoletto.act